La cementera Loma Negra confirmó que apagará hasta noviembre de 2026 el horno principal de su planta L’Amalí, ubicada en la ciudad bonaerense de Olavarría, en una decisión que expone el complejo escenario que atraviesa actualmente la industria de la construcción en Argentina. La medida fue atribuida a la caída de la actividad económica, la acumulación de stock y el fuerte incremento de los costos energéticos durante el invierno.
La decisión representa un hecho inusual dentro de la principal cementera del país. Habitualmente, las paradas técnicas de mantenimiento en este tipo de plantas duran alrededor de 40 días, pero en esta oportunidad el freno operativo se extenderá por cerca de seis meses, algo que desde el sindicato minero consideraron “sin precedentes” en la historia reciente de la compañía.
Según informó la empresa, el cierre temporal responde principalmente a dos factores. Por un lado, el elevado costo del gas previsto para los meses de invierno, que incrementa considerablemente los costos industriales. Por otro, la fuerte acumulación de clínker —el componente base para fabricar cemento portland— generada durante meses anteriores en los que la producción superó ampliamente el nivel de demanda existente.
Actualmente, la planta L’Amalí posee más de 700 mil toneladas de clínker acumuladas fuera de los silos, un volumen que permitirá continuar con tareas de molienda y despacho de cemento aun con parte de la estructura productiva paralizada. Sin embargo, el apagado del horno principal refleja el deterioro que enfrenta el sector de la construcción en medio del freno de la obra pública y la desaceleración del mercado privado.
La crisis del sector comenzó a profundizarse tras el fuerte ajuste fiscal implementado por el gobierno de Javier Milei, que incluyó la paralización de gran parte de la obra pública nacional. Aunque algunos indicadores mostraron leves repuntes parciales durante marzo, los despachos de cemento volvieron a caer en abril, confirmando que la recuperación continúa siendo débil e inestable.
Datos de la Cámara Argentina de la Construcción indican que en abril de 2026 se despacharon poco más de 639 mil toneladas de cemento, cifra considerablemente menor tanto respecto del mes anterior como en comparación con el mismo período de 2025. La baja demanda impacta directamente sobre empresas proveedoras de insumos industriales, empleo y actividad regional en distintos puntos del país.
El caso de Loma Negra adquiere además relevancia simbólica debido al peso histórico de la compañía dentro de la economía argentina. Fundada hace un siglo y asociada históricamente a la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat, la firma representa uno de los principales actores industriales vinculados al desarrollo de infraestructura y construcción nacional.
La situación ocurre además pocas semanas después de cambios importantes dentro del control accionario de la compañía. El empresario Marcelo Mindlin tomó el control de InterCement y de Loma Negra tras la salida del grupo brasileño Camargo Correa, en una operación que devolvió capital argentino a la conducción de la empresa después de dos décadas.
En paralelo, el problema energético se convirtió en otro factor de preocupación para el sector industrial. El aumento internacional del precio del gas natural licuado y las limitaciones estructurales de abastecimiento durante el invierno incrementaron los costos para industrias de alto consumo energético, como la cementera. Distintos sectores empresariales vienen reclamando previsibilidad y medidas que permitan reducir el impacto de los costos operativos.
El sindicato minero AOMA advirtió además sobre la incertidumbre laboral que genera la decisión empresaria. Aunque desde la compañía aseguran que se mantendrán actividades vinculadas a molienda y despacho de cemento utilizando el stock acumulado, los gremios observan con preocupación la prolongación de la inactividad industrial y el deterioro sostenido del sector de la construcción.
Analistas económicos sostienen que el caso de Loma Negra funciona como un indicador directo del estado actual de la economía real argentina. La industria cementera suele ser considerada uno de los termómetros más sensibles de la actividad productiva debido a su relación directa con obra pública, construcción privada e inversión en infraestructura.
En términos políticos y económicos, la paralización parcial de la principal planta cementera del país vuelve a poner en debate el impacto del ajuste fiscal y la retracción de la obra pública sobre distintos sectores productivos. Mientras el Gobierno defiende el equilibrio fiscal como prioridad estratégica, sectores industriales advierten sobre las consecuencias que la caída de la actividad comienza a generar en empleo, producción y capacidad instalada.
La decisión de Loma Negra refleja así una combinación de factores estructurales y coyunturales: menor demanda, altos costos energéticos, incertidumbre económica y fuerte desaceleración de la construcción. En ese escenario, la industria argentina enfrenta uno de sus períodos más complejos de los últimos años mientras crecen las señales de enfriamiento en distintos sectores productivos.

















