Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, acompañado por Luis Caputo como ministro de Economía, la deuda pública de Argentina experimentó un fuerte crecimiento: más de 35.000 millones de dólares, de acuerdo con un reciente informe del Instituto de Análisis de Gobierno (IAG). Según los datos oficiales, el pasivo total superó los USD 461.000 millones en mayo de 2025, un aumento que vuelve a colocar al endeudamiento en el centro del debate económico nacional.
Desglose del endeudamiento
El informe señala que una parte importante del incremento responde a los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En los primeros meses de gestión, el gobierno libertario accedió a un nuevo programa que implicó un desembolso de USD 17.000 millones. Si bien el Ejecutivo justificó esta medida como un “puente de financiamiento” para consolidar el equilibrio fiscal, los especialistas advierten que se trata de deuda de corto plazo, con altas exigencias de repago y condicionalidades severas.
En paralelo, se emitieron más de USD 25.000 millones en deuda en pesos, ajustada por CER y dólar oficial. Esta emisión se realizó mayormente en el mercado local, con tasas de interés considerables, lo que genera preocupación respecto a su sostenibilidad.
Indicadores relativos: una mejora engañosa
Un dato llamativo es que, pese al aumento nominal de la deuda, su relación con el Producto Bruto Interno (PBI) bajó del 100 % a aproximadamente 70 %, gracias al repunte de los dólares financieros, la suba de reservas y una revaluación estadística del PBI en dólares. No obstante, desde el IAG advierten que esta mejora es “estacional y engañosa”, ya que no se sustenta en un crecimiento genuino de la economía ni en un aumento real de exportaciones.
También bajó la relación deuda/reservas del Banco Central, pero esto se debió exclusivamente al ingreso de fondos del FMI, sin cambios estructurales en la acumulación genuina de dólares.
Un futuro comprometido
El informe concluye que el gobierno de Milei está financiando su programa de shock y ajuste con una expansión agresiva del endeudamiento, algo que entra en contradicción con su propio discurso de austeridad y «libertad económica».
Economistas críticos señalan que este camino reproduce errores del pasado reciente, como los ciclos de endeudamiento durante las gestiones de Mauricio Macri, y podría dejar al país nuevamente expuesto a crisis externas, presiones del mercado y tensiones sociales.

















