La Rioja aparece nuevamente como una de las jurisdicciones más golpeadas por la política de recortes del gobierno nacional. Entre enero y marzo de 2025, registró una caída del 34 % en su gasto público real, muy por encima del promedio nacional, y reportó pérdidas millonarias en transferencias federales.
Menores ingresos y alta dependencia nacional
En un contexto de caída de la actividad económica y reducción de transferencias, las provincias recibieron menos recursos automáticos. La Rioja, una de las más dependientes del financiamiento nacional, sufrió con fuerza el impacto de esta retracción, afectando su capacidad de gasto y su planificación financiera.
Ajustes profundos en el gasto público
Durante 2024 y el primer semestre de 2025, La Rioja ejecutó un fuerte recorte en su gasto total. Las áreas más afectadas fueron:
- Gasto en personal, con disminuciones reales como parte de una estrategia de contención.
- Inversión pública, que prácticamente se paralizó ante la eliminación de partidas destinadas a obra.
- Gastos operativos y programas sociales, con reducciones que buscaron equilibrar las cuentas.
Superávit con costos
Pese al contexto adverso, La Rioja cerró el ejercicio fiscal con superávit. Este resultado fue posible por el ajuste en todas las partidas del presupuesto, principalmente en gastos corrientes e inversión. El orden fiscal se logró, aunque con un fuerte costo social y económico.
Obra pública detenida
La reducción de la inversión real directa fue una de las consecuencias más visibles del ajuste. Numerosas obras quedaron paralizadas o directamente canceladas, afectando empleo y desarrollo en sectores clave.
Desafíos hacia adelante
La provincia enfrenta ahora una nueva etapa: mantener el equilibrio fiscal sin recursos extraordinarios, y al mismo tiempo, reactivar la economía local. La tensión entre la necesidad de austeridad y la demanda social por servicios e infraestructura será uno de los principales dilemas en lo que resta del año.

















