El Ejecutivo nacional emitió el Decreto 446/2025, eliminando los precios de referencia para las garrafas de gas licuado (GLP). La medida busca desregular el mercado en un contexto de fuerte aumento de consumo, con la demanda elevándose entre un 25% y 30% respecto al año pasado debido a los cortes de gas natural y las bajas temperaturas.
¿Qué implica el cambio?
- Quedan sin efecto los precios orientativos oficiales que aplicaban a envases de 10, 12 y 15 kg, valores que oscilaban entre $10.500 y $15.750. Ahora, los precios se definirán libremente por mercado.
- Se eliminan los permisos previos: fraccionadores, distribuidores y comercializadores podrán operar automáticamente si cumplen normas de seguridad, y la autoridad tendrá 10 días para requerir ajustes.
- Se desregula la importación y exportación de GLP, eliminando restricciones previas que buscaban evitar subsidios externos.
Contexto: emergencia energética
- El impacto del frío extremo y los cortes masivos de gas natural obligaron al Estado a liberar las restricciones en estaciones de GNC e industrias, priorizando el consumo doméstico.
- La demanda de garrafas creció hasta un 30% anual, según la Cámara de GLP, especialmente en ciudades del interior donde no llega el gas de red.
- Las restricciones al gas natural se mantienen para grandes consumidores, mientras el Comité de Emergencia avanza con un plan de salida gradual a la normalidad.
Riesgos y críticas
- Sus efectos en provincias con poca competencia preocupan: ante la liberalización, podrían subir los precios en zonas aisladas sin mayor oferta.
- El recargo por zona fría aumentó del 6,2 % al 6,4 %, trasladando costos a usuarios residenciales para financiar los subsidios.
- Referentes provinciales y sindicales ya cuestionan la medida, afirmando que apunta a ajustar aún más el costo del servicio en un invierno complicado .
En síntesis
El Gobierno liberó los precios de las garrafas y eliminó restricciones de mercado, en línea con su agenda de desregulación. La crisis del gas y la ola polar presionaron la decisión, que podría aliviar a corto plazo pero pone en riesgo aumentos abruptos en zonas con menos competencia. El impacto en los usuarios residenciales y la evolución del mercado serán claves para evaluar si este liberalismo regulatorio cumple o amplía las tensiones del sistema energético.

















