Aunque valoran los logros en materia de estabilidad fiscal y reducción de la inflación, los principales referentes del sector privado se muestran cada vez más preocupados por la falta de claridad respecto al futuro del plan económico oficial.
¿Qué los inquieta?
- El clima general se sostiene con buena expectativa, pero las señales de desgaste político y la incertidumbre acerca del rumbo estratégico generan tensión en el empresariado.
- Uno de los puntos críticos es la disparidad entre la baja inflación y la debilidad salarial, lo que limita la recuperación del consumo e impacta en la rentabilidad de muchas compañías.
- También inquieta la política cambiaria: las restricciones sobre el acceso al dólar y el sobrevalor del peso atentan contra el ritmo natural de inversión y actividad productiva.
Panorama económico en cifras
- La inflación mensual descendió de niveles superiores al 20 % en 2024 a alrededor del 2 % en los primeros meses de 2025, y el déficit fiscal se transformó en superávit gracias a un fuerte ajuste en el gasto público.
- No obstante, el peso se mantuvo apreciado, generando un boom de importaciones y fuga de capitales. Esto, a su vez, presionó reservas y elevó el desempleo al nivel más alto desde 2021.
Opinión del empresariado
- Desde organizaciones como la UIA, CAC y otros gremios del Grupo de los Ocho, los líderes empresariales llaman a mejorar las perspectivas mediante reformas esenciales aún pendientes: laboral, tributaria y previsional.
- Aunque la confianza en Milei como figura liberal es alta, muchos afirman que solo especialmente tras octubre —y de haber refuerzos legislativos— podrían avanzarse medidas más profundas para activar el sector privado.

















