En marzo de 2025, la actividad económica en Argentina mostró señales de desaceleración, interrumpiendo una racha de diez meses consecutivos de crecimiento mensual. Este freno se atribuye a la aceleración de la inflación y a las tensiones cambiarias previas al acuerdo con el FMI y la implementación del nuevo esquema cambiario.
Según estimaciones de la consultora Equilibra, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) habría registrado una caída del 1% en comparación con febrero, aunque mantendría un crecimiento interanual del 5% respecto a marzo de 2024. Excluyendo el sector agropecuario, la caída mensual sería del 1,2%.
Factores como la disminución en la recaudación de impuestos internos (IVA y Créditos y Débitos), una caída del 9,3% en las importaciones de bienes de consumo, la baja en la confianza del consumidor y la contracción en las ventas de bienes durables y la producción industrial contribuyeron a este panorama.
A pesar de este retroceso, se espera que la economía argentina crezca un 5% en 2025, ligeramente por debajo de la estimación previa del 5,5%, debido a la aceleración inflacionaria y al contexto internacional más adverso.

















