A pocos días de las elecciones legislativas, el peronismo riojano liderado por el gobernador Ricardo Quintela enfrenta un escenario complejo: su fuerza política, el movimiento “Federales”, se presenta sin respaldo de figuras nacionales del peronismo tradicional, lo que refuerza su aislamiento electoral.
Según el análisis del periodista Eduardo German, la política en La Rioja está profundamente marcada por el vínculo con el poder nacional. Sin ese sostén, el “quintelismo” se encuentra a contramano del tablero político nacional, sin el apoyo de referentes como Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof o Sergio Massa, quienes actúan como parabienes para las candidaturas provinciales.
Quintela, destaca German, intentó en varias instancias instalarse en la escena nacional, pero sus esfuerzos no dieron frutos. El gobernador hoy encarna un proyecto político relativamente aislado que compite electoralmente con Martín Menem, representante de La Libertad Avanza, quien, en contraste, cuenta con el apoyo pleno de Javier Milei.
Por otro lado, Néstor Bosetti, de Provincias Unidas, tampoco logra respaldo nacional, aunque sí muestra una articulación con Juan Schiaretti, jefe del peronismo cordobés. Aun así, esta conexión no alcanza para equilibrar la ecuación política en la provincia.
El panorama provoca que las elecciones se conviertan en una medida directa del poder político de Quintela. Sin respaldo nacional, su candidatura depende exclusivamente de su nivel de aceptación local. La contienda con Visconti (La Libertad Avanza) se transformó en un choque no solo de modelos, sino de supervivencia política.

















