Hace casi un año, en agosto de 2024, el presidente Javier Milei aseguró durante un evento en Chile que jamás volvería a faltar gas en Argentina, confiado en las futuras inversiones en Vaca Muerta y plantas de GNL. “Nunca volverá a haber falta de gas… habrá en demasía y también se exportará”, sostuvo ya por entonces.
Sin embargo, esta semana una ola polar dejó al país sin suministro en sectores clave: escuelas debieron cerrar por falta de calefacción, industrias suspendieron actividades y cientos de estaciones de GNC se quedaron sin servicio. En zonas como Mar del Plata, los cortes dejaron a más de 1.000 hogares sin gas durante buena parte del día.
Las autoridades reconocieron la situación como “emergencia energética”, derivada de la alta demanda y la limitada capacidad del sistema. El gasoducto Perito Moreno opera al 70 % de su capacidad y no pudo abastecer la demanda durante las heladas. Desde el Gobierno se interrumpió el servicio a industrias y estaciones de GNC para priorizar hogares.
La contradicción entre la promesa presidencial y la crisis actual desató críticas en redes sociales y medios, donde el video de Milei en Chile se reavivó con comentarios irónicos como:
“Nunca volverá a faltar gas… hoy no hay gas en todo el país” .
Este episodio trae al centro el debate sobre la planificación energética y la infraestructura heredada. Aunque hubo inversiones anunciadas —como la planta de GNL en Río Negro—, el sistema no está preparado para cubrir picos de demanda, incluso en pleno invierno.

















