Los vínculos familiares vuelven a colarse en la política provincial. El ministro de Producción, Ernesto Pérez, propuso que su cuñado, el concejal Gonzalo Becerra, ocupe el primer puesto en la lista de candidatos a diputados provinciales.
Este ofrecimiento no está exento de conexiones estrechas: Pérez está casado con la jueza Karina Becerra, quien es sobrina del gobernador Ricardo Quintela. Paralelamente, Quintela ya había decidido que su ex esposa, Gabriela Pedrali, sea candidata a una nueva reelección como diputada nacional.
Estas designaciones familiares evidencian una lógica de poder centrada en “círculos íntimos”, donde las candidaturas parecen concentrarse dentro de una red reducida con lazos afectivos. Tanto la postulación del cuñado del ministro como la reelección de la ex esposa del gobernador refuerzan un modelo de reproducción política a través de vínculos personales, tendencia que seguramente marcará las definiciones del armado electoral provincial futuro.

















