Este miércoles, el féretro del Papa Francisco fue trasladado desde la residencia de Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, donde permanecerá por tres días para ser visitado por fieles de todo el mundo. El entierro será el sábado en la basílica de Santa María la Mayor.
La ceremonia estuvo cargada de simbolismo y solemnidad. Ochenta cardenales, muchos recién llegados para participar del cónclave, acompañaron la procesión. El ataúd de madera fue escoltado por miembros de la Guardia Suiza y allegados personales del pontífice.
Fue un homenaje lleno de respeto al Papa que eligió vivir con sencillez, rompiendo tradiciones, y que marcó una época dentro de la Iglesia Católica.

















