El costo de la crianza en Argentina continúa en ascenso y se consolida como uno de los principales factores de presión sobre los ingresos de los hogares. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una familia necesitó en torno a los $600.000 mensuales para sostener la crianza de un hijo en febrero de 2026, con variaciones según la edad del menor y la composición del gasto.
El dato surge de la denominada “canasta de crianza”, un indicador oficial que busca estimar el costo total de mantener a un niño o adolescente. Este índice no solo contempla bienes y servicios básicos —como alimentación, vestimenta, transporte, salud y educación—, sino que también incorpora el valor económico del tiempo de cuidado, un componente central en la estructura del gasto familiar.
De acuerdo con las últimas mediciones disponibles, el costo mensual varía significativamente según el tramo etario. Mientras que para menores de un año el gasto se ubica en torno a los $476.000, en el caso de niños de entre 6 y 12 años el monto asciende a más de $600.000, posicionándose como el segmento de mayor impacto económico dentro del indicador.
Esta diferencia responde, en gran medida, a la combinación de mayores gastos en bienes y servicios —especialmente en educación, transporte y consumo general— junto con una reducción relativa en las horas de cuidado directo. Sin embargo, el peso total del indicador sigue siendo elevado en todas las franjas etarias, lo que refleja el carácter estructural del problema en el contexto económico actual.
El componente de cuidado, en particular, adquiere una relevancia creciente dentro de la medición. El INDEC estima las horas necesarias de atención según la edad del menor y las valoriza en función de los salarios del personal doméstico, lo que permite dimensionar económicamente una tarea históricamente invisibilizada dentro de los hogares.
En términos interanuales, la evolución del costo de crianza muestra incrementos sostenidos que acompañan —y en algunos casos superan— la dinámica inflacionaria. Entre enero de 2025 y enero de 2026, los valores de la canasta registraron subas de entre el 21% y el 24%, consolidando una tendencia que impacta directamente en la planificación económica de las familias.
El indicador también tiene implicancias institucionales relevantes. La canasta de crianza es utilizada como referencia en tribunales de familia para la determinación de cuotas alimentarias, lo que convierte a este dato en un insumo clave tanto para decisiones judiciales como para acuerdos privados entre progenitores.
En este escenario, el aumento del costo de crianza se inscribe en un contexto más amplio de deterioro del poder adquisitivo y reconfiguración del gasto de los hogares. La necesidad de destinar montos crecientes al sostenimiento de los hijos tensiona la estructura de ingresos, especialmente en sectores medios y bajos, donde la capacidad de absorción de estos incrementos es limitada.
En definitiva, los datos del INDEC no solo reflejan el encarecimiento de la vida cotidiana, sino que también exponen un desafío estructural para las políticas públicas. El costo de criar un hijo en Argentina se consolida como un indicador clave para analizar la evolución social y económica del país, en un contexto donde la sostenibilidad de los ingresos familiares se encuentra cada vez más comprometida.

















