Un reciente informe advierte que La Rioja atraviesa una crisis estructural que pone en duda su viabilidad económica: la provincia está en default, sus finanzas públicas están quebradas, los salarios estatales rondan niveles de subsistencia y su capacidad para atraer inversiones es prácticamente nula.
Default y deuda: una herida abierta
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La provincia se mantiene en cesación de pagos tras incumplir en varias oportunidades con la deuda externa conocida como “Bono Verde”, emitida en 2017 para financiar el parque eólico provincial.
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La calificadora de riesgo externa FixScr confirmó en 2025 la calificación “D(arg)”, señalando que La Rioja no pagó los vencimientos de 2024 ni los de 2025, lo que coloca al 77 % de su deuda bajo default.
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Se han iniciado demandas judiciales ante tribunales internacionales —en Nueva York— por parte de bonistas que reclaman el pago del capital e intereses adeudados.
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A consecuencia, la provincia quedó excluida de los mercados de crédito contemporáneos y no puede acceder a nuevas emisiones de bonos, en medio del resto del país relanzando colocaciones.
Economía real, empleo y salario: la población sufre las consecuencias
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Según los reportes recientes, los sueldos públicos en La Rioja bajaron considerablemente: muchos estatales perciben ingresos equivalentes —según el artículo— a 350 dólares mensuales; hay también “contratos precarios” y pagos en negro, lo cual ubica a sectores enteros por debajo de la línea de la indigencia.
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El empleo privado también se hunde: la provincia registra una caída notable del empleo registrado en sectores clave, como industria y construcción.
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Esa combinación de ingresos magros, falta de empleo de calidad y precariedad genera un fuerte deterioro del consumo interno: el comercio, los servicios y la producción local se contraen, profundizando aún más la crisis económica.
Cierre a las inversiones: aislación económica y decisión política
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La Rioja decidió no adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una política nacional que buscaba promover inversiones, especialmente en minería y energía. Esa decisión cierra una vía clave de desarrollo que otras provincias del norte están explorando.
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Según analistas citados, esa “autonomía rebelde” —alejamiento del gobierno nacional, rechazo a incentivos, default de deuda— convierte a la provincia en un “paria financiero”: sin crédito, sin inversiones y sin confianza de los mercados.
Un 2026 marcado por la austeridad: pocas herramientas para salir del pozo
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Con el default vigente, sin acceso al crédito internacional y con recursos propios limitados, La Rioja tendrá un margen fiscal muy restringido. Las autoridades ya anticipan que será difícil pagar salarios, servicios públicos y mantener las pocas empresas públicas deficitarias.
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El ajuste estructural —como lo presentan algunos sectores— implica un riesgo alto de estancamiento prolongado, pérdida de población joven, fuga de cerebros, deterioro del tejido productivo y agravamiento de la desigualdad social.

















