El gobernador de La Rioja anunció que, pese a los recortes de fondos nacionales y la fuerte crisis económica, su administración defenderá el empleo público y el funcionamiento de empresas estatales en la provincia. “No se van a resignar fuentes de trabajo”, señaló el mandatario, y reafirmó su voluntad de mantener subsidios, tarifas bajas y alianzas público‐privadas.
Contexto financiero difícil
El gobierno provincial atraviesa un momento de alta tensión: según declaraciones de su secretario de Inversiones Público-Privadas, Gerardo Sánchez Volpini, la provincia enfrenta una deuda con la Nación estimada en US$ 1.500 millones, lo que limita tanto la inversión pública como el apoyo financiero a las empresas estatales.
El funcionario añadió que los costos se dispararon (por ejemplo, el combustible en empresas productivas) y que muchas compañías dependían de recursos nacionales que ya no llegan.
La estrategia provincial: sostener empleo y estructura estatal
Frente a esta adversidad, el gobernador y su equipo decidieron priorizar dos líneas de acción:
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Mantener las tarifas subsidiadas para los ciudadanos, con el objetivo de aliviar la presión sobre los hogares locales.
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Defender las fuentes de trabajo en las empresas estatales, incluso aquellas que operan con pérdidas, bajo la lógica de que “se sostendrá el empleo con asistencia razonable, buscando optimizar recursos y, si es necesario, con financiamiento o asociaciones con el sector privado”.
Además, la Provincia se encuentra en conversaciones con inversores —incluyendo interesados chinos, árabes y empresarios locales— para asociarse con compañías públicas.
Riesgos y críticas latentes
Si bien la postura puede ganar respaldo social al priorizar el empleo y sostener la infraestructura pública, también abre desafíos:
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Las arcas provinciales tienen capacidad limitada para seguir subsidiando sin ingresos frescos o reformas profundas en el modelo productivo.
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Las empresas estatales deficitarias demandan recursos crecientes en un contexto nacional de ajuste, lo que puede traducirse en presión fiscal o endeudamiento local.
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Economistas advierten que la prolongación del esquema estatal sin reformas podría generar desequilibrios sostenibles a plazo.
La decisión de Ricardo Quintela de resistir el ajuste nacional desde lo provincial marca un planteo claro: la defensa del empleo y del “modelo estatal riojano” como prioridades. Pero la verdadera prueba será si ese planteamiento puede sostenerse más allá del discurso, en un escenario económico adverso y mientras crece la necesidad de dinamizar la producción local. En La Rioja, el gobernador apuesta fuerte; ahora falta ver si la provincia responde con resultados.

















